Entre los principales impuestos/sectores que se modifican están los siguientes:

  1. Aportes y contribuciones de la seguridad social.
  2. Impuesto a las ganancias corporativas.
  3. Devolución de IVA para empresas que hayan invertido y no pudieron recuperarlo.
  4. Impuesto sobre los créditos y débitos bancarios (IDB).
  5. Reducción de Ingreso Brutos.
  6. Eliminación del Impuesto a la transferencia de inmuebles e introducción de un impuesto a la ganancia de capital por la venta de inmuebles (excepto casa-habitación).
  7. Eliminación de la exención a la renta financiera.

La reforma propone cambios importantes en impuestos internos y en el IVA para sectores con presión impositiva. En el primer caso se aplicarán nuevas alícuotas (y obviamente más altas) a las cervezas, vinos, bebidas espirituosas y al champagne (que por algún motivo misterioso tiene baja presión) y, también, a las gaseosas, bebidas isotónicas y aguas saborizadas. Se estudia también aplicar impuestos mayores sobre los cigarrillos. Comenzarán a pagar IVA del 21% a los sectores de servicios por internet pagados en el país (tengan o no residencia en la Argentina), lo que incluye Netflix o Spotify, así como los contratos en el comercio electrónico de servicios intangibles en portales como Mercado Libre, OLX, Alamaula, etc.
(Fuente: http://www.ambito.com/901848-fin-del-misterio-se-aplicara-nuevo-impuesto-a-la-renta-financiera)

Puntos centrales
La ley promovida por el poder Ejecutivo busca rebajar impuestos distorsivos, grava la renta financiera y modifica gravámenes internos, como los que alcanzan al tabaco -se fija una alícuota del 73%- y los combustibles.

La reforma es de carácter gradual y en un plazo de cinco años -es decir, hasta 2022-, se espera un alivio en la presión tributaria equivalente al 1,5% del PBI, con la intención declarada de alentar la inversión y la creación de empleo.

Uno de los puntos más novedosos es que gravará la renta financiera: los activos financieros denominados en moneda extranjera o indexados a la inflación pasarán a estar gravados al 15%, mientras que las ganancias no distribuidas de las compañías pasarán a estar gravadas al 25%.

Respecto de la reducción de los aportes patronales, el proyecto establece que las empresas no los pagarán hasta una remuneración bruta de $12.000 para 2022 (ajustado a la inflación que haya en ese entonces).

Se trata de una escala que comienza el año próximo con $2.400, sigue en 2019 con $4.800, en 2020 con $7.200 y en 2021 con $9.600.

Otro eje de la reforma es la exención del impuesto a las Ganancias para los inversores no residentes, salvo en el caso de Lebacs.

Para incentivar la inversión, se fijan beneficios para la reinversión de utilidades -se reduce la alícuota del impuesto a las Ganancias de 35% a 25%-, y se establece la devolución anticipada de saldos de IVA por las inversiones que hagan las compañías a largo plazo.

Otro aspecto que introduce el proyecto es la eliminación del impuesto a las transacciones inmobiliarias, en tanto que pasarán a gravarse las ganancias de capital en las viviendas que no correspondan a uso familiar.

Por otro lado, a pedido de la gobernadora fueguina, Rosana Bertone, se dejó finalmente sin efecto la eliminación inmediata de impuestos internos a la venta de productos electrónicos que no se fabriquen en la provincia austral y a los autos y motos de gama media.

En cambio, el proyecto propone una reducción escalonada de dichos impuestos: a partir de enero estos productos tributarán el 10,5% hasta llegar al 2% en el 2023.

(Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/260994-congreso-empleo-gobierno-ley-beneficios-senado-bitcoin-reforma-tributaria-reforma-impositiva-La-reforma-tributaria-ya-es-ley-reduccion-de-impuestos-alivio-en-Ganancias-y-otros-puntos-clave-de-la-iniciativa-del-Gobierno)